jueves, 11 de marzo de 2021

...Volviendo a crear magia...

 

Hace justo una semana estaba metida en la ducha, eran las seis de la mañana y las piernas me temblaban sabiendo que aquel día volvería a cambiar mi vida.

Terminé de vestirme, abrace a mi madre y solo podía pedirle que cuidara ala que se iba a convertir en la mitad de mi corazón como yo misma lo cuidaría, en aquel momento era toda mi vida, pero en pocas horas se dividiría toda esa pasión, jamás se restaría, pero si cambiaría.

Llegué al hospital y de repente mis nervios desaparecieron, entre mascarillas, PCR, y habitaciones sin compartir comenzaría mi jornada.

Tras varias horas comencé a sentir que la vida volvía nacer dentro de mí, noté esa experiencia como la primera vez, era amor en estado puro, en ese momento no existía el miedo, la pandemia se había borrado de mi mente y ni siquiera me daba cuenta que llevaba puesta una mascarilla que cubría mi sonrisa, solo existía la naturaleza de nuevo y yo.

Cuando sentí su corazón junto al mío, en ese preciso instante, supe que había hecho lo correcto, que los meses de aislamiento, el riesgo que había corrido por quedarme embarazada en mitad de una pandemia sin saber las consecuencias de esa situación y los abrazos perdidos en el tiempo eran el menor de los precios que había pagado por tenerlo a mi lado.

Porque llegará el día que todo pase, que esto se quede en un mal recuerdo y volvamos a vivir como estábamos acostumbrados, pero la sensación de sentir tu latido, tu pecho sobre el mío y tus ganas de vivir, jamás nadie podrá sacarlas de mí.

 

Para ti...



martes, 19 de mayo de 2020

...Una luz se apaga...



Corría apresuradamente las escaleras del hospital. su corazón palpitaba demasiado rápido, jamás había estado tan acelerada, las escaleras parecían no tener fin, pero si lo tenían, un fin demasiado amargo para terminarse tan deprisa.

Llegó a un pasillo, sabía que no estaba en el horario de visitas, pero en determinadas situaciones podían permitirse excepciones; excepciones como la de despedirse de unas de las personas más queridas de tu vida.

Siguió corriendo por el pasillo, pasando por médicos, controles de enfermeras, pacientes...sin poder encontrar lo que estaba buscando, no quería encontrarlo, pero sabía que llegaría y tendría que hacerle frente.
Y ahí estaba, tras una cortina, su corazón se lo decía. Abrió la cortina lo más rápido que pudo y no se equivocaba, allí estaba su final, ese que había perseguido por escaleras y pasillos y que ahora tenía cara a cara.

¿Ahora que se supone que debería hacer? ¿Qué protocolo existe para despedirte de alguien a quien no quieres decir adiós? ¿Nos enseñan eso en el colegio? ¿Hay alguna asignatura que me perdí mientras me saltaba la clase para fumarme un cigarro? No...creo que no...

No hay protocolos, no hay palabras, tal vez ni siquiera haya sentimientos durante ese golpe, porque lo peor no es el golpe, si no aprender a vivir con el dolor que te deja en el alma, con enfrentarte a los sitios a los que iras y saber que ya no estará allí, con luchar cada día por que esté orgulloso de ti y pensar que aún está contigo.

Tal vez no debamos superarlo, quizás tampoco debamos aprender a vivir con ello, simplemente haya que dejar marchar a esa persona, dedicarle tus logros, contar sus enseñanzas y pensar que en algún lugar del universo...Jamás dejará de cuidarnos.